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Insights

El entrenamiento invisible del mayor músculo del deportista: el cerebro

28 Sep 2023   -   

Durante más de una década, la médica especialista en Nutrición María Antonia Lizárraga vigiló qué comía, cómo lo digieren y cómo descansaban los jugadores del Fútbol Club Barcelona. Un trabajo privilegiado de campo del que sacó conclusiones que explican el foco de su tarea actual de investigación en el Barça Innovation Hub: “Es apasionante saber que nuestro cerebro que apenas pesa un 2% del peso del cuerpo se lleva mucha energía y que sabiendo administrarla y recuperándola para dársela al músculo podemos tener una salud entrenable que en el caso de la nutrición va más allá de las calorías, carbohidratos… hablamos de salud integral del deportista y eso me apasiona”.

La innovación es inherente a la investigación y a la amplitud de miras. De tal manera, que los nuevos enfoques de medir la salud del deportista y por consiguiente, su rendimiento, no puede ser una disciplina única. La nutrición va unida a la salud mental, a la neurociencia y a la epigenética. Para entender la rapidez con la que avanza el conocimiento basta con retroceder apenas un par de décadas, a 2003 cuando fue anunciado el descubrimiento del mapa completo del genoma. “El segundo gran descubrimiento después del genoma es el conectoma, que es propio de cada individuo como la huella digital. Es un mapa que dibuja todas las conexiones neuronales y activación de diversas regiones del cerebro. El conectoma son las conexiones que tu cerebro ha hecho desde el nacimiento producto de lo que has comido, del afecto que te han dado, de cómo has vivido. Sabiendo que existen esas conexiones, que conforman un mapa, sabemos que las podemos activar comiendo determinados alimentos o que incluso el músculo puede tener una memoria de manera que lo que hagamos en las primeras etapas de la vida deja una células hibernando que pueden ser reactivadas a lo largo de nuestra vida. Es decir, son entrenables como por ejemplo el sueño. Es decir, si he dormido bien me tomo una tostada de aguacate y si no, mi irascibilidad me va a llevar a comer un alimento que no es el adecuado. Es importante conocer que nuestro cerebro y sistema nervioso se va a adaptar siempre en búsqueda de sobrevivir y del ahorro de energía y para ello buscará adelantarse en su respuesta de manera refleja acorde a lo vivido y memorizado previamente”, explica Lizárraga

Con este paraguas científico, es inevitable bajar a los casos prácticos. Casos que incluso son visibles para cualquier aficionado al deporte profesional. ¿Por qué Rafael Nadal come plátano? ¿Por qué a un ciclista tras un enorme esfuerzo le reciben en la meta con una bebida ultraazucarada? ¿Por qué celebran con pizzas los futbolistas en los vestuarios tras las finales? “A ver, por ejemplo la pizza. Para mí tiene una connotación de felicidad o de celebración. Por ejemplo, nosotros hemos hecho durante mucho tiempo unas pizzas caseras con una base finísima de carbohidrato con unas proporciones calculadas… es decir, arriba no tenía una capa gruesa de cuatro quesos… pero están deliciosas porque los chefs ponían encima tortilla, aguacate o salmón y están superaceptadas”, explica la especialista.

Pero la alimentación y hábitos de vida real de un deportista que realiza esfuerzos extremos y un ciudadano habitual tiene poco que ver. “Por ejemplo vemos en la etiqueta de una bebida que no tiene azúcares sino edulcorantes y pensamos que como el azúcar está bombardeando nuestras vidas, es más saludable. Pero parémonos a pensar en el deportista que en el momento del partido o el entrenamiento, en pleno esfuerzo, es precisamente agua, sal y azúcar lo que necesita. Y eso es lo que más rápido le va a hidratar e incluso va a entrar al músculo más rápido que el agua sola. Por tanto, minuto 90 y llega una prórroga, no le des al futbolista una bebida vacía de calorías con edulcorantes”, ejemplifica.

Más allá del avance científico, la personalización del cuidado y alimentación de los deportistas o incluso las interpretaciones genéticas, uno de los grandes avances de la elite deportiva en este ámbito pasa por la concienciación del jugador. “El deportista que llega a la cima es porque ha tomado buenas elecciones. Y para eso les animamos a que hagan una escucha interior. Hasta ahora creíamos que toda la información la recibían de fuera: temperatura, rivales, condiciones del campo, estrés, el público que me presiona… pero una de las principales fuentes de información del cuerpo humano son las señales que envían las vísceras al cerebro a través del nervio vago, que es el menos vago de los nervios. Hablamos de la información interoceptiva del corazón o el estómago y también la propioceptiva que se trabaja con el yoga y otras estrategias de conexión de musculatura con el cerebro”, añade.

Los viejos clichés de los futbolistas despistados que descuidan su alimentación o su descanso son excepciones o leyendas. “Ya no existe ese jugador que viene del verano con tres kilos de más. Cada vez son más profesionales porque están pendientes de qué les sienta bien y cada vez tienen más herramientas y dispositivos para medirse. Por tanto, la libertad individual cada vez es más alta porque los propios profesionales son los que más se interesan en saber cómo funciona su cuerpo, qué les puede ayudar a evitar lesiones o mejorar su rendimiento”, repasa Lizárraga. De hecho, la oferta formativa al respecto para profesionales es amplia.

Por último, conviene tener fe en la ciencia y alejarse de las creencias populares para tomar buenas decisiones. Aunque la sabiduría popular siempre guarde alguna dosis científica. “Durante muchos años nos dijeron que las espinacas de Popeye eran el alimento con más hierro y se descubrió que había habido un error en la tabla de composición de los alimentos que había añadido un cero de más al hierro de las espinacas. Pero hoy día los deportistas toman batidos de espinacas y remolacha porque tienen nitratos que mejoran la profusión de sangre. Por tanto igual Popeye las tomaba por el hierro pero eran buenas por los nitratos”, enfatiza Lizárraga.

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