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La falta de sueño debilita el sistema inmunológico y retrasa la recuperación en deportistas
13 Sep 2019

Entre todos los beneficios de dormir bien, hay una razón muy importante para que los deportistas precisen dormir más horas y con una alta calidad de sueño: necesitan devolver el equilibrio a su sistema inmunológico. Durante la práctica deportiva se producen una serie de procesos en el organismo, que disparan una respuesta encaminada a devolver el equilibrio homeostático habitual del cuerpo, que se ha perdido por el estrés del esfuerzo. O, dicho de otro modo, a reparar el organismo, tanto del esfuerzo a que ha sido sometido, como de la alteración metabólica sufrida.

La primera consecuencia de un entrenamiento de alta intensidad y en cargas altas es el estrés y la rotura de las fibras musculares. Para recomponerlas el sistema inmunológico pone en marcha la respuesta inflamatoria, la misma que se activa durante una enfermedad infecciosa. En este caso lo hace para reparar los músculos, que resultarán reforzados al final del proceso. Pero esta respuesta solo se pone en marcha cuando dormimos, y mantener durante un largo periodo la vigilia consigue justo el efecto contrario. , en parte para dedicar toda su energía a la atención al entorno.

Así que, cuando un deportista no duerme lo suficiente, “apaga” parcialmente el interruptor de su sistema inmunológico, retrasando su total recuperación.

Otro desequilibrio producido por la práctica deportiva es el aumento de los glóbulos blancos en sangre. Las principales células del sistema defensivo no solo incrementan su número, sino que se desplazan a los tejidos exteriores, sobre todo a la piel, en previsión de sufrir una herida o una lesión. De ese modo los agentes reparadores están preparados para actuar rápidamente. Luego, en el descanso posterior al ejercicio, el organismo vuelve a recuperar su estado habitual, los linfocitos disminuyen y a la vez aumenta el número de otras células defensivas, los neutrófilos. Este balance se mantiene siempre que no alteremos nuestras rutinas de sueño. Singularmente, todo este proceso es similar al que se produce cuando estamos combatiendo un resfriado o una gripe. Momentos en que solemos guardar cama y dormir más tiempo.

Durante una enfermedad nuestro cuerpo nos induce al estado de somnolencia, precisamente para disparar la respuesta inflamatoria a que aludíamos. Es por este motivo que el deportista debe asumir también como una práctica necesaria el descanso regular, con un mínimo de ocho horas diarias, y en el mismo intervalo durante toda la semana. Y es que con un solo día que altere su patrón de sueño el atleta hará descender de forma drástica sus ritmos de recuperación basados en su sistema inmunológico.

Uno de los reguladores de todo el balance de este sistema son las citocinas. Estas son secretadas por algunos tipos de célula y sirven de señal para la activación y el control de las respuestas inflamatorias. La concentración de citocinas circulantes se reduce radicalmente ya en la primera noche en que dormimos mal. Su labor es alertar de que existe un problema en determinada área del cuerpo, y estimular la activación de las células reparadoras. Reducir el número de citocinas durmiendo menos supone alargar el tiempo de recuperación de los músculos, disminuir el propio rendimiento, e incrementar también el riesgo de sufrir una lesión o una enfermedad.

Porque, además, las lesiones no solo están relacionadas con la recuperación muscular. El sistema inmunológico también aprovecha el sueño para reforzar su memoria. Se ha comprobado que quienes duermen después de recibir una vacuna generan de forma más rápida, y en mayor cantidad, los anticuerpos que les protegerán de por vida contra la enfermedad. De igual modo nuestro cuerpo aprende de forma más ágil y eficiente a devolvernos el equilibrio homeostático -el estado de rendimiento óptimo previo al deporte- cuando dormimos.

La falta de sueño o de regularidad en las horas de descanso es además un proceso que se retroalimenta. Cada vez que no dormimos bien estamos estimulando toda una serie de procesos metabólicos destinados a mantenernos despiertos. Por ello es fundamental, especialmente en los deportistas, adquirir una serie de hábitos destinados a mejorar su sueño. Resulta además de singular importancia en los adolescentes, afectados en todo el mundo por el sueño irregular debido al jet-lag social y al uso incorrecto de la tecnología. Por ello el FC Barcelona y AdSalutem Institute en colaboración con Allianz, han trabajado en común para elaborar la Guía del Sueño, destinada a los jóvenes deportistas que se entrenan en la Masía. En la misma se recogen explicaciones sobre los beneficios del sueño, y toda una serie de prácticas para usarlo de forma óptima en el entrenamiento deportivo. Todo ello con un claro mensaje: el deportista que no duerme bien está también limitando sus posibilidades para ser el mejor.

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