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Insights

La propuesta de Paco Seirul·lo para diseñar una sesión de entrenamiento en deportes de equipo

20 Oct 2021   -   

La sesión de entrenamiento es el momento donde se produce el intercambio de información entre el entrenador y el jugador.1-4 Hay dos elementos que deben estar siempre presentes: 

  • la reflexión, que debe permitir comprobar si existe conexión entre lo que se había propuesto y lo que ha sucedido, y que debe servir para hacer las siguientes propuestas;
  • la observación, tanto del comportamiento propio como de los compañeros y del entrenador.

La construcción de la sesión debe partir de una selección por parte del entrenador del objetivo a alcanzar por los jugadores. Se trata de hacer la construcción práctica de la sesión, proponiendo ejercicios que generen unas condiciones de aprendizaje que permitan la automejora de los deportistas. Una vez propuestas las tareas, los jugadores deben realizar la ejecución práctica para obtener las vivencias motrices deseadas por el técnico. A continuación, la observación propia, la de los compañeros y del entrenador y la reflexión conjunta deben ayudar a valorar si se ha conseguido el objetivo de la sesión.

El entrenamiento en los deportes de equipo no consiste tan sólo en elegir un objetivo y llevarlo a la práctica. El feedback, la observación, la reflexión y la observación son elementos muy relevantes para mejorar a los jugadores. El jugador tiene que ser el centro de la sesión.

La sesión de entrenamiento deberá cumplir algunas condiciones para poder mejorar al jugador:

  • El deportista llega a identificar y reconocer claramente el único objetivo de la sesión.
  • El objetivo queda en evidencia añadiéndole un determinado significado. Una misma información puede tener dos significados distintos para dos jugadores. Es necesario identificar cómo interpreta cada deportista lo que quiere entrenar el técnico.
  • Existe un ambiente de comunicación e interacción durante la práctica. Cuanta más comunicación e interacción, mayor será el aprendizaje.
  • Tiene lugar una autoobservación. La valoración personal (o grupal) de las reacciones que produce la propia actuación es esencial para alcanzar el objetivo de la sesión.
  • Hay que conseguir una conexión de la práctica con el entorno social y cultural de los jugadores.

La sesión de entrenamiento debería tener tres partes fundamentales: la activación (o calentamiento en una terminología más tradicional), la actividad (o parte central) y la teorización (o vuelta a la calma).

La activación supone el primer contacto entre el entrenador y el jugador, y entre éste y el entorno donde va a intervenir. Consta de dos subfases que no se realizan sucesivamente, sino que se van alternando: la información y los ejercicios de activación. La subfase informativa tiene como objetivo principal que el jugador conozca el objetivo y que se sienta atraído por éste, que disfrute y desee conseguirlo. El entrenador tiene que activar al deportista y después hacer una propuesta del objetivo e informar de que tipo de práctica se va a hacer para ello. De ese objetivo debe surgir una identificación de lo que se quiere conseguir y desarrollar una práctica que centre el interés. También sirve para desarrollar y conocer el clima de interacción del grupo: qué es lo que vamos a hacer, dónde vamos a estar, qué material, etcétera. Los ejercicios activadores relacionan el objetivo con la práctica. Suponen un primer ensayo de cómo lograr el objetivo. Se trata de conseguir varias cosas: estimular las relaciones interpersonales o intergrupales, despertar el interés del jugador en el objetivo de la sesión, despertar preferencialmente a los sistemas del deportista que van a ser demandados a continuación y reconocer el espacio. La metodología nunca es la misma. Depende de la observación del entrenador y de los ánimos de los jugadores.

La actividad presenta las tareas/vivencias que van a ser puestas en práctica para conseguir el objetivo deseado. Esta práctica no consiste tan sólo en la ejecución física del jugador, también hay que tener en cuenta la comunicación que se establece entre el entrenador y los jugadores y entre éstos. Básicamente, la actividad consiste en la realización del objetivo que ya ha sido estimulado en la fase de activación. Cada una de las tareas debe contener varios momentos:

  • Momento 1. Presentación de la tarea.
  • Momento 2. Tiempo de práctica.
  • Momento 3. Reflexión.

Gracias a esta metodología, el jugador debe acabar por ser responsable de su aprendizaje. El entrenador debe proponer las condiciones de las tareas, pero es el deportista el que debe acabar con su ejecución y reflexión automejorándose. La fase de reflexión de la tarea tiene que ayudar a entender si se ha cubierto el objetivo, las razones por las que se ha conseguido o no y la propuesta de variantes en el ejercicio o en la forma de actuar.

La teorización se debe realizar cuando se ha acabado la sesión. La finalidad de esta fase es acabar por conseguir el objetivo de la sesión. No es el objetivo que haya propuesto el entrenador, sino el significado del objetivo para el jugador. Lo cual supone una determinada optimización de los sistemas del deportista. El entrenador sabe que se ha cumplido el objetivo con la comunicación que el jugador hace. Se trata no sólo de cuantificar lo que ha sucedido, también es muy relevante la percepción subjetiva de los deportistas.

Con jugadores de alto nivel y con una cultura deportiva elevada, se trata de que consigan durante la sesión observar + optimizar + ver la necesidad. Si los jugadores son capaces de identificar posibles líneas de mejora, qué actividad debe ser reforzada y que proyección tiene el comportamiento trabajado, el objetivo de la sesión se ha conseguido. La comunicación del entrenador debe permitir la aportación de los deportistas. Con jugadores en fases iniciales, el entrenador debe guiar mucho más la fase de reflexión y ayudarle a valorar su propio comportamiento y el de sus compañeros y relacionarlo con el objetivo de la sesión.

En las metodologías más tradicionales, el entrenador utiliza una metodología más directiva donde apenas hay espacio para que el jugador intervenga y aporte su visión personal de lo que está pasando en la sesión. La ejecución de la tarea es prácticamente el único medio mediante el que se puede conseguir el objetivo de la sesión. En una metodología que comprometa el jugador, el entrenador debe proponer unas condiciones de práctica que ayuden al deportista a automejorarse y a reflexionar sobre la práctica. El fútbol y los deportes de equipo son demasiado cambiantes para permitir jugar sin comprender por qué suceden las cosas y cómo se pueden alterar.

Referencias:

1 Seirul.lo, F. (2009). Una línea de trabajo distinta. Revista de Entrenamiento Deportivo, 23(4): 13-18.

2 Seirul.lo, F. (1998): Valores educativos del deporte en D. Blázquez (ed): La iniciación deportiva y el deporte escolar (2ª edición), pp. 61-75, Barcelona: INDE.

3 Seirul.lo, F. (2010). Estructura sociafectiva. Documento INEFC – Barcelona. Tomado de: http://www.motricidadhumana.com/estructura_socioafectiva_doc_seirul_lo_Outline_drn.pdf

4 Lago Peñas, C. y Seirul.lo, F. (2021). La dirección del entrenamiento y el partido en el Fútbol y los Deportes de Equipo. Próxima publicación.

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