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Insights

Que lo último que mires sea el balón: el escaneo en el fútbol

16 Feb 2024   -   

Periodista especializado en cultura e innovación deportiva. Analista de los cambios tecnológicos, económicos y sociales que están configurando el deporte del futuro.

Cuando Arsène Wenger dio una conferencia en el Sports Tomorrow Congress del Barça Innovation Hub en 2020, se encontró en el escenario perfecto para explicar qué es lo que más valoraba en un futbolista: el escaneo o scanning, la exploración visual del entorno; los golpes de vista que da un futbolista antes o después de tocar la pelota, la frecuencia de movimientos de cabeza y ojos para recopilar información sobre lo que le rodea, ya sea cuando se va a recibir un balón o cuando este se aleja del jugador.

Ahora hay incluso memes de Xavi Hernández haciéndolo en su época de jugador, pero en su momento Wenger encargó un estudio del fútbol europeo para comprobar qué futbolistas miraban más a su alrededor 10 segundos antes de recibir el balón y el resultado fue el predecible, el que más lo hacía era Xavi. Pero detrás de él la jerarquía del talento era indiscutible: los jugadores de nivel alto lo hacían entre 4 y 6 veces y las estrellas del fútbol europeo, entre 6 y 8. Xavi estaba en un 8,3 de media.

El proceso de escaneo consta de tres fases: barrido de información, procesamiento y ejecución. Se ha establecido la medida de diez segundos para su estudio, pero las dos primeras acciones se solapan y ocurren simultáneamente. Existe una correlación entre ambas, la capacidad de tomar decisiones rápidas y certeras depende de la capacidad del jugador para encontrar las posibilidades que le ofrece un entorno cambiante y en movimiento.

En la acción arquetípica, un centrocampista va a recibir el balón y, antes de eso, mientras la bola se dirige hacia él directamente o a través de sucesivos compañeros con pases cortos, el futbolista analiza su entorno con golpes de vista en los que fija las posiciones de los rivales y compañeros, percibe las distancias entre ellos, los espacios y la inminencia de la presión de un rival sobre su posición o el lugar al que se dirige. En el fútbol, al fin y al cabo, los espacios o la posibilidad de estos son los recursos por los que compiten los jugadores. Es fácil verlos o detectarlos, pero el arte reside en interactuar con ellos.

Existe una relación directa entre la frecuencia con la que se hace durante el partido y el porcentaje de pases exitosos.

Analizando todas esas variables en un periodo de tiempo muy corto, segundos, el futbolista tiene que decidir y, en lo último en lo que se fija, es en el balón. El estudio académico más reciente publicado, sobre 162 jugadores que disputaron la Eurocopa sub17 y sub21 de 2019, se constató que el último golpe de vista en una acción de exploración o escaneo está relacionada con la pierna que entra en contacto con el balón que se va a recibir. Un movimiento clave, porque ya está orientado hacia la dirección en la que se va a desarrollar el juego. Esto demuestra hasta qué punto se produce la simultaneidad de la percepción y la ejecución.

En un breve lapso de tiempo, el futbolista decidirá si puede regatear y avanzar, entregarle el balón a un compañero en posiciones adelantadas o asegurar la posesión con un pase lateral o hacia atrás, incluso podría introducir un pase penetrante entre las líneas contrarias si la ocasión lo permite. Múltiples variables, pero esa visualización previa es fundamental para el juego. De hecho, se ha demostrado que existe una relación directa entre la frecuencia con la que se hace durante el partido y el porcentaje de pases exitosos y un menor número de pérdidas de balón. Mayor frecuencia de escaneo equivale a mayor posesión. El proceso también afecta a la velocidad del juego. Cuanta mayor exploración, más fácil es ver al jugador mejor situado y antes se le entregará el balón.

Antes, en el análisis de los vídeos de los vídeos de 53 jugadores de las semifinales y finales de las Eurocopas sub-17 y sub-19 de 2018, el factor que se encontró fue que los jugadores de más edad hacían más escaneos. Se ha observado en sucesivas investigaciones que la exploración es algo que, generalmente –pese a que existen contradicciones- se adquiere con la experiencia.

En un análisis de 27 jugadores de un club de elite de la Premier League, que comprendió el estudio de 9.574 posesiones de balón individuales durante la copa, el campeonato de liga y la Europa League 2017/18, se demostró que, por posiciones, los centrocampistas son los que más escanean, seguidos de los defensas centrales, y los que menos, los delanteros. Además, se observó que el escaneo es más frecuente antes de dar un pase y menor cuando se va a tirar a puerta o regatear.

La frecuencia de escaneo es mayor en los jugadores más hábiles.

Por una pequeña diferencia, en los pases largos y penetrantes hay más escaneo que en los cortos. Y las zonas donde más se produce la exploración es alrededor del área propia, en el punto de penalti y el semicírculo. La frecuencia es mayor en el tercio defensivo y la zona central del campo propio. Observando un mapa de calor de todas estas estadísticas lo que queda patente es la relación de la exploración visual con la salida de balón o la fase de iniciación de las jugadas.

Otro dato reseñable es que se escaneaba más en las acciones verticales, hacia campo contrario, que en las laterales o las que acaban con un pase hacia atrás. Desde el punto de vista defensivo, la frecuencia de exploración es menor cuando se está realizando una presión mayor sobre los jugadores. A la vista de estos datos, una hipótesis pertinente es si los jugadores que más exploran son los más capacitados para introducir pases entre líneas.

Estos parámetros también se miden por la cercanía o lejanía de los rivales, porque la movilidad es fundamental en todo el proceso. En uno de los primeros ensayos sobre la visualización de los deportistas,The ecological approach to visual perception, de James J. Gibson, en 1979, el autor subrayaba que estas acciones son dinámicas y se retroalimentan. En sus propias palabras, “debemos percibir para movernos, pero también tenemos que movernos para percibir«. Hay que tener en cuenta que el entorno en el que el jugador debe decidir es caótico y, cuanto más importante sea la competición, más rápido será el ritmo.

La gran cuestión sobre esta técnica es si se puede entrenar o si, simplemente, es lo que indica la calidad de un jugador. La investigación más reciente concluye así, la frecuencia de escaneo es mayor en los jugadores más hábiles. El experimento consistió en establecer unas sesiones de entrenamiento en las que se daba instrucciones claras a un equipo femenino de apartar la vista del balón para explorar el entorno antes de dar el primer toque.

Los resultados aún no se han publicado, pero un estudio piloto del mismo grupo ya apuntó que había aumentado significativamente la frecuencia de exploración en las jugadoras de mayor calidad después de entrenamientos específicos.

Es un hecho indiscutible que el índice de exploración de un futbolista es un factor clave para el scouting.

Por norma general, con los resultados que van arrojando estas investigaciones, los científicos deportivos recomiendan promover el desarrollo de actividades y ejercicios de exploración en categorías formativas. Si se lleva a cabo de forma exitosa, puede dar lugar a la aparición de jugadores más creativos que conectarán con sus compañeros, mediante el pase, de forma más rápida, precisa y eficaz.

Se han llevado a cabo experimentos en laboratorio sobre exploración visual, pero generalmente han sido con una proyección visual frontal. La diferencia con un terreno de juego donde hay que observar en 360 grados es significativa. Tal vez por eso Arsène Wenger manifestó en aquel congreso que si había una aplicación para el fútbol de la discutida Realidad Virtual era aplicarla para este tipo de entrenamientos. Por lo pronto, lo que es un hecho indiscutible es que el índice de exploración de un futbolista es un factor clave para el scouting.

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