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Insights

Las incógnitas del «ojo tranquilo», la técnica de adaptación de los grandes atletas

11 Mar 2024   -   

Periodista especializado en cultura e innovación deportiva. Analista de los cambios tecnológicos, económicos y sociales que están configurando el deporte del futuro.

Uno de los hallazgos más difundidos no solo del baloncesto, sino de muchos deportes, es el concepto del ojo tranquilo (quiet eye, QE). Cuando la psicóloga del deporte Joan Vickers lo descubrió en baloncesto en 1992, lo tipificó como un golpe de vista al tablero de al menos 100 milisegundos antes de la extensión del brazo en un tiro. No hay todavía consenso en torno a este proceso, pero hay científicos deportivos que sí que coinciden en describirlo como una forma de controlar la atención. El deportista inhibe de esta manera la información irrelevante ya sea externa (ruido en las gradas) o interna (ansiedad) para poder ejecutar una acción con mayor eficacia.

Se trata de una forma de integración visomotora, el proceso neuronal que se produce a partir de la información visual para planificar, ejecutar y controlar movimientos. La visión es el sentido que más guía las acciones motoras, de hecho, el procesamiento visual ocupa aproximadamente un tercio de la corteza cerebral. Un barrido de información QE sería un movimiento de vista ralentizado y de mayor fijación y profundidad para obtener una información espacial de la mayor calidad posible. No obstante, esta misma “desaceleración” de los deportistas ante las acciones clave, también se ha observado en cirujanos. Los más experimentados tenían golpes de vista más duraderos en las fases críticas de una operación.

En el deporte, se ha confirmado este fenómeno en relación a efectos positivos. Cuanto mayor es la observación antes del movimiento final de una acción, con mayor eficacia se realiza. Para Vickers, el QE se puede equipara a un sistema GPS. El problema es que, durante tres décadas, las investigaciones no han logrado concretar muchos aspectos de este mecanismo adaptativo y todavía son precisos más estudios con mayor amplitud de campo y muestra estadística.

Hasta ahora, hay investigaciones que apuntan a que el QE se puede entrenar, lo que sería un método para aumentar la eficacia en el tiro en baloncesto, por ejemplo. Y, al igual que con los médicos, se ha comprobado que es más frecuente en los jugadores con más experiencia. En categorías formativas, los que lo entrenan específicamente, no solo aumentaron su porcentaje de anotación, sino que también vieron reducidos sus niveles de ansiedad en lances tan importantes para el juego como los tiros libres.

La duración de la mirada era más decisiva cuando los jugadores tienen que ajustar sus decisiones y movimientos en tiempo real, lo que requiere una alta capacidad de procesamiento de información visual.

No obstante, otras investigaciones han señalado que habría que tener en cuenta parámetros como la práctica para poder cuantificar cualitativamente la duración de esas miradas. Cuando más se ha repetido una acción a lo largo de la vida, cuanto más automatizada está, más inhibición se busca para realizarla con precisión.. En este sentido, las posibles distracciones modularían el tiempo de QE . Habría condicionantes que podrían variar el tiempo de QE hasta que un lanzador obtenga la necesaria abstracción del entorno que puede distorsionar las órdenes al sistema motor. Aquí reside una de las mayores críticas a la teoría del QE, la frecuencia de entrenamientos en la elite es mucho mayor y la diferencia entre estos atletas mucho menores, y dependen de otros factores más complejos. Es más, la ansiedad, las amenazas que puedan distorsionar la coordinación, también se pueden controlar con la respiración. Por lo que el ejercicio de inhibición podría ser multifactorial.

En cambio, en favor de la teoría, hay que citar que cuando los experimentos baloncestísticos se han realizado con oposición, dentro de las dinámicas habituales del juego, las investigaciones han comprobado que una mayor duración del QE también se asociaba a un rendimiento superior. Su duración era más decisiva cuando los jugadores tienen que ajustar sus decisiones y movimientos en tiempo real, lo que requiere una alta capacidad de procesamiento de información visual para dar respuestas motoras de forma instantánea.

La planificación del golpe es más importante que la ejecución. Resulta más decisivo evaluar factores determinantes para decidir la dirección y fuerza necesarias.

En baloncesto, un aspecto curioso del QE ha aparecido al pasar trasladar los estudios del atleta experimentado al deportista mayor. Cuando se ha investigado cómo el QE se ve afectado por el envejecimiento, se ha descubierto que, en los ex jugadores, disminuía la duración del QE, sin que se vieran afectada significativamente la efectividad anotando tiros libres. Este resultado abre otra línea de investigación nueva, ya que estos atletas mayores podrían haber desarrollado técnicas compensatorias para realizar sus movimientos.

Este resultado abre otra línea de investigación nueva, ya que estos atletas mayores podrían haber desarrollado técnicas compensatorias para realizar sus movimientos. La hipótesis sería que, al haber perdido capacidades por el envejecimiento, como velocidad o fuerza, podrían recurrir a unos patrones motores más estables, una optimización del movimiento que les permitiría conservar la precisión en los tiros a pesar de los cambios físicos relacionados con la edad.

En el golf, lo que se ha logrado es sesgar la diferencia entre la oclusión de información visual temprana y tardía. Un estudio examinó a 27 golfistas ocultándoles información visual antes de tirar y durante. En el resultado se vio que podían prescindir más de la información tardía, el ajuste y control del movimiento durante el golpeo. Aunque la coordinación ojo-mano es importante para el éxito de la acción, no se veía afectado el movimiento y su eficacia como cuando se prescindía de la información temprana (la mirada justo antes del backswing, cuando se lleva el palo hacia atrás). (la mirada justo antes del backswing, cuando se lleva el palo hacia atrás).

La evaluación de las distancias y condiciones del terreno se reveló como fundamental y determinante para el acierto, más que el vistazo a la acción. En este deporte, como en los relacionados con el tiro, la planificación del golpe es más importante que la ejecución. Resulta más decisivo evaluar factores determinantes del hoyo para decidir la dirección y fuerza necesarias. Sin esta información, no se puede ajustar la técnica del golpe. Del mismo modo, en ejercicios realizados en tenis de mesa se vio que las bolas falladas venían precedidas de una duración del QE menor que las acertadas Es más, después de fallar, se detectó que los atletas aumentaban su QE en las siguientes bolas.

En fútbol, los entrenamientos específicos de QE que se han experimentado exitosamente también iban en la línea de rebajar los niveles de ansiedad.

Estas técnicas han llegado incluso a los ejercicios militares. Para disparar a objetivos a distancia, se ha comprobado que con entrenamientos de QE (mantener la mirada fija en el objetivo un segundo antes de apretar el gatillo, entre otros) se lograba un rendimiento más preciso que grupos que recibían entrenamiento técnico (relativo a los movimientos del cañón sin control de la mirada). También se ha barajado la posibilidad de que sea útil para la policía.

Afortunadamente, los entrenamientos de QE son muy sencillos. Se basan en mantener la mirada en un punto fijo de forma sostenida, o mantener la vista sobre un punto mientras se realiza una actividad física. Serena Williams, por ejemplo, no ha hablado de un entrenamiento específico de QE, pero sí lo relaciona con la necesidad de aprender a relajarse para poder ponerlo en práctica en los momentos críticos de los partidos. En fútbol, los entrenamientos específicos de QE que se han experimentado exitosamente también iban en la línea de rebajar los niveles de ansiedad. Pero la aplicación de este descubrimiento, realizado dentro de las canchas, trasciende el deporte, porque también puede ser aplicado para procesos de rehabilitación o ejercicios de mejora del rendimiento motor en personas con discapacidad, o en casos como trastornos en el desarrollo de la coordinación.

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